Nuevas Masculinidades y representación. Ser un hombre en la pantalla

Nuevas Masculinidades y representación. Ser un hombre en la pantalla (Parte 1)

Analizamos los diferentes tipos de masculinidad que se nos presentan en la pantalla. ¿Existen muchos modelos de nuevas masculinidades, o siguen perpetuándose los roles y estereotipos asociados a los hombres?

Las ramificaciones del machismo se extienden hasta afectar a todas las personas. Ya sea en mayor o menor medida, tanto mujeres como hombres ven cómo sus vidas se ven condicionadas por la forma en que la sociedad concibe qué debería ser “lo masculino” y “lo femenino”. Si ellas tienen que enfrentarse cada día al rol que se les intenta imponer, ellos no se quedan atrás. Aquí es donde entran las Nuevas Masculinidades. Pero no nos precipitemos, empecemos desde el principio.

Desde que nacemos se nos inculca, ya sea de forma directa o indirecta, formas de pensar, de reaccionar a distintas situaciones, de comportarnos, se nos incita a adquirir unos gustos, a decantarnos por un camino determinado, etc. Todo en función del sexo con el que nacemos. Por ejemplo, a las mujeres se les infunde que deben arreglarse y maquillarse, seleccionar cuidadosamente su vestuario, depilarse, llevar tacones, etc. Lo que, tristemente, se le llama “ser femenina”. Lo mismo ocurre con los hombres, a los que se motiva a ser fuertes, a guardarse sus emociones, a ser triunfadores, a “salvar el día” … Si no cumplen esos parámetros socialmente vinculados a lo masculino, son considerados “menos hombres”.

Esta forma de entender lo que es ser hombre es denominada “masculinidad hegemónica”. Para entender este concepto, solo hay que repasar algunas características principales relacionadas con este tema:

  • Ser hombre significa rechazar todo aquello que sea femenino.
  • Para ser un hombre hay que ser importante, tener poder y estatus.
  • El riesgo y la agresividad son sinónimos de la masculinidad.
  • “Ser un hombre” significa no mostrar los sentimientos.

Por suerte, igual que las mujeres han abierto los ojos y han alzado la voz contra el papel que la sociedad les asigna, cada vez hay más hombres que representan las llamadas “Nuevas Masculinidades”. ¿Pero qué son exactamente? Podríamos sintetizarlo como el rechazo a los roles y estereotipos negativos asociados a la masculinidad hegemónica. Son hombres que deciden expresar sus emociones, mostrarse vulnerables, cuidar a sus hijos e hijas, etc., todo ello sin sentir que su “hombría” se ve amenazada.

Por poner un ejemplo, un hombre en el sentido “tradicional” de la palabra presumiría de sus parejas sexuales frente a sus amistades para reivindicar su papel de “macho”. Uno que practica las Nuevas Masculinidades lloraría frente a sus conocidos/as sin miedo a que lo califiquen de “poco hombre”.

Por supuesto, este cambio de mentalidad no puede producirse de un día para otro. Forma parte del proceso de deconstrucción que tanto hombres como mujeres debemos realizar para plantar cara al sexismo. Un proceso que puede llegar a ser muy complicado, porque a diario se nos sigue bombardeando la misma información, las mismas imágenes y los mismos comportamientos, muchas veces sin una reflexión consciente de lo que suponen. Un ejemplo claro de esto son el cine y la televisión, donde se nos presentan modelos de hombres que siguen teniendo comportamientos tóxicos que no se cuestionan y se tratan como si fuera algo “normal”.

Por este motivo, es muy importante saber detectar comportamientos propios de una masculinidad tóxica cuando los vemos en la pequeña o gran pantalla. En este artículo vamos a reflexionar sobre algunos de los modelos de masculinidad más conocidos del cine o la televisión de nuestros días, destacando aspectos positivos y negativos. ¿Empezamos?

La masculinidad tóxica y los “héroes machitos”

Según la RAE, cuando hablamos de “héroe” nos referimos a una persona (en este caso, un hombre) que “realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble”, es “famosa por sus hazañas o virtudes”, “protagoniza una obra de ficción” o “alguien convierte en objeto de su especial admiración”.

En el cine y las series de televisión tenemos toda clase de héroes y, si nos ceñimos a la definición que da la RAE, deberían ser hombres a los que admirar por sus hazañas heroicas y sus múltiples virtudes. Los héroes son referentes, deberíamos aspirar a parecernos a ellos y por lo tanto deberíamos imitar su comportamiento… ¿No?

Lamentablemente, nada más lejos de la realidad. La gran mayoría de los héroes son estereotipos andantes de masculinidad hegemónica, cosa que no sería del todo negativa si no fuera porque inciden una y otra vez en los comportamientos más tóxicos asociados a la misma. Para desgranar esto, vamos a poner algunos ejemplos.

James Bond, machismo entre espías

Empezamos por 007, James Bond, agente secreto del MI6 y protagonista de multitud de películas plagadas de acción, traiciones y espionaje. El personaje lleva existiendo desde hace más de 60 años, por lo que ponernos a analizar las primeras películas en las que aparece para extraer ejemplos sería algo descabellado. Por ello, vamos a dejar de lado a Sean Connery, a Pierce Brosnan y a tantos otros y vamos a centrarnos en el 007 más reciente, el interpretado por Daniel Craig.

Que James Bond siempre ha sido un personaje machista es algo que nadie debería dudar. Siempre se le ha presentado como un mujeriego descontrolado, distante y orgulloso. Con el paso de los años ese personaje tan arcaico ha ido evolucionando hasta convertirse en otro más humano, pero eso no quiere decir que no siga teniendo comportamientos preocupantes ligados a la masculinidad tóxica.

Por ejemplo, en Casino Royal (2006), Bond se enamora de Vesper en una de sus misiones. En un momento dado (spoilers, perdón) ella muere y, poco después, él descubre que era una agente doble. En ese momento se cierra en banda y finge que su muerte no le ha afectado en absoluto, repitiendo una de las imposiciones más comunes de la masculinidad hegemónica, que un “verdadero hombre” no muestra sus emociones.

Más adelante, en Skyfall (2012), Bond conoce a Severine, una mujer que trabaja para el villano de turno y que ha sufrido abusos durante años. Un dato que al “héroe” le da igual, porque después de salvarle la vida aprovecha su gratitud para seducirla. Lo peor es que, más adelante, Severine es asesinada delante de sus ojos y él ni pestañea, demostrando que no era más que un medio para un fin.

Resulta que esta tendencia que tiene el señor Bond de “usar y tirar” a las mujeres y de seducirlas “a la fuerza” no se ha quedado en el pasado, sino que se mantiene en las películas actuales. Y repitamos: dicen que es el héroe de la película. ¿Qué clase de héroe hace eso? Lo peor es que sigue transmitiéndose la idea de que Bond es el hombre seductor perfecto que cualquier mujer querría a su lado… ¿En serio?

Christian Grey y su sala roja del machismo, lo contrario a las Nuevas Masculinidades

Otro ejemplo de “seductor” en la pantalla grande es Christian Grey. Protagonista de 50 sombras de Grey y sus secuelas, empresario millonario, atractivo, le gusta el sado… Este personaje se ha vendido a multitud de mujeres como “el hombre perfecto”, al que nadie puede resistirse. Por desgracia, muchas se lo han creído.

¿Qué tiene de bueno Christian Grey? Aparte de su cara bonita y sus muchos millones, es un tipo controlador, distante, frío, tiene unos problemas emocionales muy marcados, es prepotente… Cualidades que, según la concepción clásica de la sociedad, son plenamente masculinas.

¿Nuevas Masculinidades en Marvel? Superhéroes modernos, pero muy arcaicos

¿Más ejemplos? En el universo cinematográfico de Marvel podemos encontrar unos cuantos. Irónico, porque la mayor parte de personajes masculinos que aparecen en estas películas son, literalmente, superhéroes, y por lo tanto deberían ser admirados e imitados. Por desgracia, su comportamiento deja mucho que desear. Para analizarlo, empecemos viendo esta escena de la película “Vengadores. La era de Ultrón”.

Como podéis ver, esta escena se centra básicamente en una competición entre los hombres del grupo por ver quién puede levantar el martillo de Thor. Empleando una actitud chulesca, casi todos intentan demostrar que son “el más fuerte del grupo”. Algunos, como Tony Stark (Iron Man) incluso llegan a hacer chistes nada afortunados.

Como toque final, cuando Thor le pide a Viuda Negra que intente levantar el martillo, ella rechaza la oportunidad diciendo que “no es algo que se plantee siquiera”.

Por supuesto, esta escena es sólo un ejemplo puntual de actitudes que se repiten en todas las películas del universo cinematográfico de Marvel. Thor casi provoca una guerra entre planetas porque alguien le llama “princesita”. Iron Man es incapaz de reconocer sus errores o expresar abiertamente sus emociones, es arrogante y totalmente dependiente de su asistente/novia Pepper, que se encarga de solucionar todo lo que él no quiere hacer.

Por supuesto, no todo es malo. Hay ejemplos positivos de masculinidades en estas películas, pero los dejaremos para más adelante.

Élite y la repetición de la masculinidad hegemónica

También tenemos ejemplos “a la española”. Una de las series que más éxito está teniendo entre los/as adolescentes es Élite, de Netflix. Aunque la serie se caracteriza por una gran representatividad LGTBIQ+, liberación sexual, etc., sus personajes masculinos siguen cumpliendo varios de los estereotipos de la masculinidad tóxica: son arrogantes, violentos, celosos, les cuesta compartir sus emociones y hablar de ellas… Un claro ejemplo de que el mensaje de la masculinidad hegemónica se sigue transmitiendo incluso ahora, entre las generaciones más jóvenes, y muchas veces sin consciencia sobre el hecho.

¿Queréis saber más de este tema? Muy pronto continuaremos con la segunda parte de este artículo, centrándonos en otros modelos de masculinidad. ¡No os lo perdáis!

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