Nuevas Masculinidades y representación. Ser un hombre en la pantalla

Nuevas Masculinidades y representación. Ser un hombre en la pantalla (Parte 2)

Volvemos a la carga con más ejemplos de masculinidades en el cine y las series. ¿Existen muchos representantes de nuevas masculinidades en nuestras pantallas?

En nuestro anterior artículo explicamos los conceptos de masculinidad hegemónica y de nuevas masculinidades, utilizando ejemplos de personajes masculinos conocidos de la pequeña y gran pantalla. Hoy continuamos lo empezado, centrándonos en casos que son más positivos pero que, en ocasiones, siguen teniendo los mismos problemas graves que los anteriores.

Vamos a empezar hablando de los personajes que dan lugar a error. Se trata de hombres de la ficción que, por un motivo u otro, son considerados ejemplos de nueva masculinidad cuando, en realidad, no hacen más que repetir patrones asociados a la masculinidad hegemónica.

La masculinidad tóxica y los “héroes machitos”

Según la RAE, cuando hablamos de “héroe” nos referimos a una persona (en este caso, un hombre) que “realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble”, es “famosa por sus hazañas o virtudes”, “protagoniza una obra de ficción” o “alguien convierte en objeto de su especial admiración”.

En el cine y las series de televisión tenemos toda clase de héroes y, si nos ceñimos a la definición que da la RAE, deberían ser hombres a los que admirar por sus hazañas heroicas y sus múltiples virtudes. Los héroes son referentes, deberíamos aspirar a parecernos a ellos y por lo tanto deberíamos imitar su comportamiento… ¿No?

Lamentablemente, nada más lejos de la realidad. La gran mayoría de los héroes son estereotipos andantes de masculinidad hegemónica, cosa que no sería del todo negativa si no fuera porque inciden una y otra vez en los comportamientos más tóxicos asociados a la misma. Para desgranar esto, vamos a poner algunos ejemplos.

La opresión de la masculinidad hegemónica en Big Bang Theory

Un ejemplo lo encontramos en The Big Bang Theory. En esta serie, Sheldon, Leonard y compañía son presentados como unos “frikis” que no tienen fuerza física, no son violentos, son inteligentes y que, en definitiva, son considerados poco masculinos por los rasgos que los caracterizan. ¿Son ejemplos de nueva masculinidad? Nada más lejos de la realidad.

En el caso de estos personajes, nos encontramos con un ejemplo masculinidad tradicional oprimida. Se trata de hombres que no cumplen los estereotipos asociados a la masculinidad, como por ejemplo la fuerza, pero que sí los reconocen como rasgos inherentes a la misma.

Estos personajes asumen que son “menos hombres” que otros, e incluso se lanzan pullas entre ellos acusándose de “ser mujeres histéricas” o de “ser chicas” cuando alguien muestra interés en aficiones no asociadas socialmente a lo masculino. Eso por no hablar de la cosificación constante que algunos de ellos hacen de las mujeres.

En definitiva, son los mismos machitos de siempre, pero con sentimiento de inferioridad.

Juego de machos: Tyrion Lannister y Jon Nieve

Otro nombre que suena últimamente como ejemplo de personaje masculino que no peca de ser tóxico es Tyrion Lannister, de Juego de Tronos. ¿Los motivos? Siempre intenta recurrir a la palabra antes que a la violencia, la mayor parte del tiempo intenta ayudar a los/as demás y, además, su condición de enano hace que no cumpla los roles estereotípicos asociados al físico masculino.

Estos rasgos, sin embargo, no evitan que durante gran parte de la serie perpetúe comportamientos muy tóxicos. Aunque habrá gente que defienda que Tyrion respeta a las mujeres, lo cierto es que suele ir a prostíbulos y, cuando descubre que su amante lo ha traicionado, la asesina. Si a esta actitud cosificadora hacia las mujeres, a esa violencia, sumamos que suele ser bastante cínico y arrogante, tenemos el ejemplo claro de masculinidad tóxica. Y sí, sigue siendo mucho más decente que otros personajes masculinos de ese universo, que violan y vejan a las mujeres, pero ser “menos machista” no quiere decir que no siga teniendo comportamientos menos machistas.

Hablando de Juego de Tronos, Jon Nieve es otro ejemplo de personaje masculino que merece la pena estudiar. Jon es el héroe por excelencia de la serie, sin duda alguna, y peca de lo mismo que muchos héroes de la pequeña y gran pantalla: es incapaz de expresar sus emociones. Tanto es así que Kit Harington, el actor que le interpretaba, declaró que «el mundo no necesita más papeles masculinos como ese«.

Jon es un personaje hermético, incapaz de expresar cómo se sienta abiertamente, que tiene que cargar con sus errores como un “buen hombre” haría. Por eso, Harington comentó que no quería seguir interpretando personajes así. “Lo que se muestra en la televisión y en las calles hace que los niños pequeños sientan que tienen que tener este comportamiento para ser un hombre” dijo, sin falta de razón.

Capitán América: acercarse a las Nuevas Masculinidades sin alcanzarlas

Regresando a Marvel, nos encontramos con otro personaje que, aunque tiene muchas cualidades positivas, sigue teniendo comportamientos hegemónicamente masculinos. Hablamos del Capitán América, que, en su primera película, lidia con el hecho de sentirse “menos hombres” porque no cumple los requisitos físicos para unirse al ejército y demostrar su valía. Sólo gana confianza en sí mismo cuando se somete a un tratamiento que le convierten en un cachas.

Los principales rasgos de masculinidad hegemónica que caracterizan al Capitán América son su falta de naturalidad a la hora de hablar de sus sentimientos y el rechazo contra sus propias debilidades, que le avergüenzan. Flaquear es sinónimo de fallar para él, y eso no se contempla dentro de las nuevas masculinidades.

De alguna forma, este personaje es muy similar al de Jon Nieve en Juego de Tronos. Aunque sus personalidades sean distintas, su forma de ser “muy hombres” es idéntica: hermetismo y culpabilidad silenciosa.

Los nuevos referentes de masculinidad

Aquí estamos. Hemos llegado a la última parte del artículo, donde mostramos algunos ejemplos positivos de masculinidad. Se trata de hombres que practican las nuevas masculinidades, es decir, que se han percatado de la existencia de los privilegios obtenidos gracias al patriarcado y consideran deconstruirse, llegando a ser sensibles y empáticos. También entienden que el machismo perjudica a los hombres, obligando a cumplir unos roles y estereotipos.

Como primer ejemplo tenemos a Billy Elliot. Que sí, es un ejemplo que se lleva poniendo años, pero… ¿Por qué cambiarlo, si está bien?

Billy es un claro ejemplo de Nuevas Masculinidades. Cuando descubre cuál es su verdadera pasión, el ballet, no deja que las opiniones de las demás personas le afecten. No le importa que el baile se considere algo “de mujeres” y que su masculinidad sea vea cuestionada. Rompe con los estereotipos de género y los roles que intenta imponerle la sociedad, enfrentándose a aquellos/as que intentan ridiculizarlo y atacarlo. No sólo eso, también consigue que muchas personas de su entorno cambien su mentalidad y lo acepten tal como es.

Un verdadero superhéroe moderno

Una vez más volvemos a Marvel, y es que este universo cinematográfico es ideal por los muchísimos personajes masculinos que tienen y la forma tan diferente en que se comporta cada uno de ellos. Como ejemplo de masculinidad positiva en Marvel podríamos mencionar a Visión, pero no es tan relevante como Black Panther.

T’Challa, el protagonista de la película, es el rey de Wakanda, además del superhéroe Black Panther. Wakanda es un país afrofuturista donde hombres y mujeres no siguen los roles estereotípicos. Las protectoras del reino, las mejores guerreras de Wakanda, son sólo mujeres, y Suri, la hermana del protagonista, es una científica brillante.

T’Challa se relaciona constantemente con mujeres fuertes y mucho más inteligentes que él, y en ningún momento actúa como si su masculinidad se viera amenazada. Las valora, anima y escucha activamente, recurre a ellas cuando tiene problemas, etc. En definitiva, se relaciona igualitariamente con todas y cada una de ellas, sin imponerse por encima de ninguna manera (incluso siendo rey).

Su relación con su madre y su hermana, totalmente abierta y cariñosa, es otro ejemplo de masculinidad positiva en este superhéroe.

En una galaxia muy lejana, el ejemplo definitivo de nuevas masculinidades

Si no has visto The Mandalorian, la serie ambientada en el universo de Star Wars, cuidado, porque pueden venir spoilers. Y es que su protagonista, el Mandaloriano, es un claro ejemplo de masculinidad positiva que queremos resaltar. Probablemente el más completo de esta lista, motivo por el que le hemos dejado para el final.

La saga Star Wars siempre ha contado con unos protagonistas masculinos con unas personalidades asociadas a la masculinidad hegemónica (orgullosos, a veces violentos, con dificultad para mostrar sus emociones, etc.). Algunos, como Han Solo, son tercos y vanidosos, incapaces de reconocer sus errores a no ser que no tengan más remedio.

El Mandaloriano es todo lo contrario. Aunque sigue siendo un “héroe de acción” y durante la serie se le ve enzarzándose en peleas, se desmarca del resto de personajes de la franquicia, pues él no busca ese confrontamiento. No es terco ni “chulo”, y es capaz de pedir ayuda cuando la necesita o dar las gracias cuando le han ayudado. También se rodea de mujeres fuertes y las deja coger las riendas de la situación sin verse amenazado.

Otro aspecto importante de este personaje es su relación con Grogu, o “Baby Yoda”. En muchísimas series y películas nos hemos encontrado con la misma situación: hombres adultos que tienen que encargarse de cuidar y proteger a niños/as. Cuando se emplea este recurso, se suele mostrar al hombre tenso, torpe, sin saber bien qué hacer o cómo comunicarse. Sólo al cabo de mucho tiempo comienza a cogerle cariño al niño o a la niña, y, si la situación lo requiere, expresarlo de forma muy velada.

En The Mandalorian, “Mando” actúa de forma totalmente distinta. Desde el momento que conoce a Baby Yoda y éste queda bajo su cuidado, se encarga de protegerlo, cuidarlo y encargarse de todas sus necesidades. Olvidaos de ver escenas incómodas provocadas por “lo macho que es y lo poco que sabe de cuidar niños/as”, porque aquí no ocurren.

El Mandaloriano es, en definitiva, la prueba de que los hombres también tienen vocación para cuidar a otros/as y que pueden hacerlo perfectamente.

¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con la selección que hemos realizado tanto en el anterior artículo como en este? ¿Considerabais que los personajes de los que hemos hablado eran ejemplos de nuevas masculinidades?

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